La sencilla y práctica máquina de coser de la abuela hoy forma parte de esa colección de enseres domésticos que van pasando de generación en generación, cuando no nos hemos desprendido de ella por carecer ya de utilidad. Las más de las veces se les ha dado un uso funcional, convirtiendo las artísticas patas de fundición en sostén para una mesita velador en mármol o vidrio, otras se ha incorporado a la decoración de algún rincón con cierto ambiente rústico.

Este es el caso de una máquina Singer del año 1923 (podemos averiguarlo comprobando el número de registro en la web oficial http://www.singer.com.es/historia.php) que llegó al taller en un lamentable estado y con una fortísima infestación de xilófagos, quedando tras el tratamiento tal como podemos verla a continuación.

ANTES DE LA RESTAURACIÓN.

TRAS LA INTERVENCIÓN.

Texto y fotos: ASOARTE - Loreto López