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Empezaremos por las obras pictóricas. Muchos son los factores que influyen en su estado de conservación. En ocasiones un cúmulo de circunstancias adversas hacen que piezas antiguas, guardadas en la familia durante varias generaciones sin alteraciones notables, inician un acelerado deterioro sin aparente causa al cambiar de ubicación.
Los signos de esta degradación, al margen de accidentes o de los oscurecimientos naturales de la pintura por la oxidación de los barnices protectores, suele ser, en primer lugar, la aparición de lo que se denomina craquelado de la capa pictórica: esas finas grietas que se presentan en forma de tela de araña y que para los profanos es signo inequívoco de que estamos frente a una pieza de gran antigüedad. El verdadero problema surge cuando esos craquelados se van acentuando y levantándose sus bordes, hasta el punto en que la pintura queda sujeta al soporte por un mínimo punto, para finalmente desprenderse irreversiblemente. Lo que tenemos que prever, antes de poner la obra en manos de un profesional que intente poner soluciones al problema, es cuál ha sido el desencadenante del mismo.
Cuidado del soporte
En primer lugar hay que tener en cuenta el soporte del cuadro. Tanto si se trata de un lienzo sobre bastidor como si es una tabla, estaremos frente a obras que por su naturaleza sufren movimientos profundos, en función de los cambios de temperatura (dilatando con el calor y contrayendo con el frío), y del grado de humedad ambiental. De aquí la importancia de mantener las estancias de nuestras casas con temperaturas estables o al menos que no se produzcan las variaciones de forma brusca, amén de procurar un cierto grado de humedad en el ambiente, siendo nefasta la presencia de focos de calor muy próximos a la obra de arte. Estos cambios, que en el caso de los lienzos darán lugar a notables destensados de los tejidos, con aparición de arrugas o pliegues, y en el de las tablas puede provocar grietas, también son aplicables a cualquier otro objeto de madera, escultura o mobiliario.
Pliegue con pérdidas por distensión del lienzo de base.
Revisión del experto
Por otra parte, la capa pictórica no tiene la suficiente flexibilidad para acoplarse a estos movimientos del soporte. Así aparece el mencionado craquelado, al romper en microfisuras la superficie de la pintura, especialmente cuando va perdiendo la elasticidad de sus materiales por el envejecimiento, y la que también le proporciona un barniz protector en buenas condiciones. De aquí la importancia de unas revisiones periódicas en las que el experto realice una limpieza de la superficie con el levantamiento de los viejos barnices oxidados -que generalmente son los que oscurecen los tonos de un cuadro- y la aplicación de una nueva capa protectora que hidrate y regenere los antiguos pigmentos.
El problema puede aparecer de forma prematura en cualquier pintura por reciente que sea, siempre que se vea sometida a las tensiones mencionadas, aunque quizás aquí surja en zonas puntuales, debido a que no todos los colores reaccionan del mismo modo por su distinta composición, y la pérdida de elasticidad no sea igual en cada uno de ellos.
Prevenir los rayos UVA
Otro factor a tener en cuenta es la exposición de la obra pictórica a la luz, tanto solar como artificial, por la alta incidencia de los rayos UVA sobre los colores.
En este caso, y aunque es igualmente perjudicial para cualquier obra, las más afectadas suelen ser aquéllas cuyo soporte es el papel, dibujos, acuarelas y obras gráficas (grabados o serigrafías): pueden perderse, de forma total y absolutamente irreversible, si se ven expuestas a una continua fuente lumínica de intensidad media o alta, a la vez que el soporte va tomando el característico tono amarillento parduzco que será imposible de aclarar.
Como recomendación final y resumiendo:
• Colocar las obras de arte lejos de aquellos puntos donde la incidencia del calor o frío sea mayor (calefacciones y aires acondicionados) o de puntos de luz intensa (ventanas o focos eléctricos).
• Debe distribuir, en cada una de las habitaciones de su hogar, algún recipiente con agua, especialmente cuando la temperatura de la sala sea elevada; esto ayudará a mantener cierto grado de humedad, beneficioso tanto para los objetos como para las personas.
• Cuando observe cualquier alteración sobre la obra -aparición de pliegues o grietas en el soporte, craquelados o pequeñas pérdidas en la capa pictórica- no dude en consultar con un experto acreditado en conservación y restauración de obras de arte, sin duda le orientará sobre las precauciones a seguir para mantenerla en óptimo estado.

Estado inicial y detalle del fuerte craquelado

Tras la restauración.
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www-lacoctelera-com-inaki dijo
Enhorabuena. Es un trabajo apasionante. Me ha gustado mucho. Un trabajo de chinos. Un abrazo.
17 Septiembre 2008 | 07:37 PM